Menudo lío – primer capitulo

Hace 11 meses escribía que 2015 iba a ser el año de podemos. Y vaya que si lo ha sido. Aunque el domingo por la noche la remontada se quedó a medio camino, el primer golpe sobre la mesa ha sonado a miles de kilómetros y hace sudar a los inquilinos de Genova y Ferraz.

El bipartidismo no ha caído, pero ha quedado noqueado. Acostumbrados a turnarse entre ellos, las cúpulas de ambos partidos se ven ahora en un escenario de pactos y negociaciones para el que no parecen estar preparados.

Peor resultado del PP desde los 90, perdiendo de una tacada 3,8 millones de votos respecto a 2011. Dejándose escaños en casi todas las provincias del país y convirtiéndose en un partido irrelevante en Euskadi o Cataluña. Una debacle espectacular solo amortiguada por los 33 escaños que le saca al PSOE.

Aun así, como decía el viernes, no acabo de entender como alguien puede confiar en este PP (el de Rajoy y su plasma, el de Cospedal y su finiquito en diferido simulado, el de Celia Villalobos la del candycrush, el de Aznar, el de la sin igual Esperanza, el del racista Albiol… ). Un partido con un historial de corruptelas que ni la mafia calabresa… por no hablar de su horrible gestión en estos 4 años en la que gracias a su aplastante mayoría absoluta ha pisoteado a base de Real Decreto los derechos de tantos y tantos ciudadanos. Recortes y más recortes justificados en una supuesta “herencia” recibida.

Es su modelo de España (heredero de aquel que promulgaba una, grande y libre) un modelo horroroso, atrasado, que huele a naftalina y a sacristía de iglesia, que recuerda al de aquellas imágenes en blanco y negro con música del NODO. Un modelo que parecen compartir sus 7,2 millones de votos. Difícil de entender desde la periferia.

Peor resultado de un PSOE que ni es Socialista ni defiende al Obrero. Siguen en caída libre desde que ZP traicionó la confianza de tantos y tantos de sus votantes (entre los que me incluyo) al firmar junto con el PP aquella reforma express del 135.

Este domingo se han dejado otro millón y medio de votos. Solo se mantienen por un no-del-todo-malo resultado en Andalucía y Extremadura. Si no se renueva en profundidad (de abajo a arriba) su caída no tiene suelo. Al tiempo

To be continued…

 

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