¿Y si es verdad que se puede?

El debate a dos de anoche puso en evidencia (todavía más) lo caduco de cierta manera de hacer política. No digo que sea peor o mejor pero, prejuicios aparte, el resultado de esa manera de hacer política (no me atrevo a llamarla VIEJA) es catastrófico.

Gracias a esa manera de hacer política tenemos hoy un país con unos escandalosos niveles de corrupción, unas estructuras de gobierno en las que casi nadie confía, unos órganos de representación institucional desprestigiados, una sociedad cateta en lo político que se traga lo que le echen, que no se inmuta ante la avalancha de escándalos que han inundado las portadas de los últimos años y que acepta sin rechistar recorte tras recorte (mientras no me toque a mi…).

En definitiva, un país del que es difícil sentirse orgulloso.

Estirando al máximo mi capacidad de empatía, intento (sin lograrlo) entender las razones que pueden llevar a alguien a votar al Partido Popular este domingo. Por mucho que la pinten de color de rosa, la realidad es tozuda; comparando con 2011 la desigualdad es mucho mayor, el paro juvenil se ha convertido en un drama, los parados que no cobran nada se han multiplicado, los que encuentran trabajo cobran menos, los que mantenemos el puesto vemos como las empresas para las que trabajamos no acaban de levantar cabeza, los desahucios siguen día tras día, han abandonado a los dependientes, siguen dilapidando miles de millones en tanques y armamento pesado (al mismo tiempo que no llega para que cada Policía o Guardia Civil pueda disponer de un simple chaleco antibalas), seguimos siendo un cero a la izquierda a nivel europeo, unos peleles cuando cruzan los Pirineos…

En una sociedad medianamente formada no resultaría necesario entrar en valorar los asuntos sucios que rodean a Rajoy y su partido. Pero this is spain y aqui no pasa nada aunque el nombre del Presidente (que nos representa a todos) aparezca en una contabilidad B del tesorero de su partido. No pasa nada aunque decenas de cargos (alcaldes, concejales, diputados…) se hayan beneficiado de lo publico, lo de todos. No pasa nada aunque los jueces que se han atrevido a indagar un poco hayan sido fulminados.

Que gracia cuando oigo a alguien decir “Con mis impuestos porque tengo que pagar la ayudas para esto o aquello?”… Sabes que con tus impuestos estás pagando la mordida aquella? el sobrecoste de esta obra adjudicada a dedo? los sobres que se repartían en la calle Genova? los chanchullos del yernisimo? las canas al aire del campechano?

No pasa nada porque nos han inoculado ese mito de que todos son iguales, todos vienen a llenarse los bolsillos…

Me da mucha pena cuando en las encuestas de intención de voto queda claro que nuestros mayores son los que más siguen apoyando al PP. Mucha pena de que no sean capaces de darse cuenta de que el presente de sus hijos y el futuro de sus nietos se está tiñendo de negro gracias a ello. Pena de que muchos de esos abuelos estén ayudando económicamente a sus hijos en paro, pero al mismo tiempo vayan a seguir apoyando a los que han llevado a sus hijos a esa situación de precariedad.

También se me agota la empatía con los que apoyan al PSOE. Los que les votan siguen creyendo que el PP defiende al gran capital y los de Pedro Sanchez “alias Ken” siguen siendo el partido Socialista y Obrero que nos defiende a los de abajo… Felipe se descojona desde su yate fondeado en Ibiza pagado con el dinero de GasNatural. Lo barato que les ha salido la traición a los principios de la lucha obrera solo se entiende en que en este país no acabamos de entender que la mayoría de nosotros somos Clase Obrera. Nos gusta sentirnos Clase Media porque tenemos un coche aleman, un smartphone de ultima generación y nos llega para darnos algun caprichito cada poco. Clase obrera suena a pobre, a muerto de hambre y la mayoría de nosotros no lo somos, verdad? Pues ya siento estropearos el día. Sois Clase Obrera – WORKING CLASS que suena más cool. Como decía Brad Pitt en El Club de la Lucha

Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos sufrido una gran guerra ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados

 

En definitiva, los que han gobernado hasta ahora nos han dejado el país hecho un asco. Este domingo tenemos una oportunidad de oro para despedirles y contratar a gente nueva, sin deudas con los que manejan los hilos, sin mamandurrias. Con el mandato de poner las instituciones al servicio de las personas. Que parece que se nos olvida, que lo importante no son el PIB o la cotización del IBEX.

Puede ocurrir que dentro de unos meses haya que reconocer que los negros presagios de los Inda Marhuendas etc tengan razón y no se pueda cambiar nada…

Pero y si SI?

Yo lo tengo claro

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