aroma a lúpulo

Eso que veis aquí arriba es la flor del lúpulo. Su cultivo en España se concentra principalmente en los alrededores de la localidad leonesa de Carrizo de la Ribera. El lúpulo se utiliza en la elaboración de la cerveza siendo responsable del característico amargor de esa bebida.

Una flor sin una belleza especial, pero en mi caso, y posiblemente en el de muchos de los que lean esto, al ver la flor me ha llegado el inconfundible aroma a lúpulo y esa fragancia me trae a la memoria maravillosos recuerdos de mi infancia-adolescencia.

Pongo en marcha mi maquina del tiempo mental. Viaje al pasado, unos 25 años. Veranos en el pueblo de origen de mis padres, Villarnera de la Vega en la provincia de León, mi pueblo, adonde me iba en cuanto terminaba los exámenes de junio y no volvía hasta mediados de septiembre. Todos mis recuerdos veraniegos hasta los 18 se sitúan allí. Tiempo para estar todo el día en la calle, con la bici de aquí para allá, saltando por las Torcas o bañandonos en el Tuerto o en la piscina de la herrería, partidas de pumpum alrededor de la iglesia, pipas en el bar de San Felix, tiempo para las primeras juergas en las fiestas de los pueblos de alrededor, para descubrir y disfrutar tantas cosas nuevas, aquellos maravillosos años en los que perdíamos el tiempo sin hacer nada.

Pero estando alojado en una casa de agricultores también había que sacar tiempo para echar una mano a la familia. A mediados de agosto llegaba uno de esos periodos en los que si o si había que arrimar el hombro. Alrededor del día 15 empezaba la recogida del lúpulo. Durante unas dos semanas toda la familia se dedicaba a ello, incluyendo a los más pequeños de la casa, que siempre podían hacer algo. Igual la memoria me falla, pero creo recordar que con 8 o 9 años ya andaba por allí, posiblemente no haciendo mucho en positivo y seguro que dando bastante guerra y poniendo de los nervios a mis tíos.

La recogida se dividía en tres fases que te mantenían ocupado casi todo el día.

La primera fase era ir a la finca, arrancar galicia-cosechalas trepas (de más de 5 metros de longitud) y cargarlas en el remolque. No sé exactamente la razón, pero antes de que amaneciera había que estar allí. Hablamos de León, de mediados de agosto y de muy temprano, así que os puedo asegurar que hablamos de frío, de abrigarse hasta las cejas, de encontrarse las tierras bañadas con el rocío, de calentar los guantes poniéndolos en la salida del tubo de escape del tractor…

lupulo 02Las tareas en la plantación estaban perfectamente distribuidas. Dos (normalmente los más fuertes, mi primo el del zumosol y algun otro) se subían en el remolque y iban tirando una a una las trepas. Otro desde abajo se encargaba de acercarselas. Los demás se dedicaban a recoger las flores que caían al suelo (está era la típica tarea en la que se iniciaban los más pequeños, medio en serio medio jugando) o apartar las trepas para que no las pisara el tractor cuando avanzaba.

Seguro que algún primo mío de esta parte no se acuerda, porque como tenía no se qué alergia, estaba exento de pegarse el madrugón, siempre ha sido un privilegiado y es el chascarrillo con el que siempre le seguimos picando años despues.

Una vez cargado el remolque tocaba ir a la “casa de la maquina” donde estaba la peladora de lúpulo.

Planta de procesado del lúpulo en Carrizo de la Ribera (León).Una ruidosa y enorme maquina en la cual se iban metiendo una a una las trepas y mediante distintos chismes se iban soltando las flores y las hojas, que salían separadas por dos cintas transportadoras. En cada cinta tenía que haber alguien para evitar que se fueran hojas por donde las flores y viceversa (un control de calidad del proceso en toda regla). Esta era la parte más monótona. Te podías tirar dos o tres horas plantado frente a una cinta por la que no paraban de pasar hojas y hojas… Por suerte, solíamos juntarnos dos o tres en cada cinta y no faltaban las bromas, los chistes o los chascarrillos que hacían mas amena la tarea.

pelando lupulo

La ultima fase en el proceso era el secado. Las flores del lúpulo recolectadas cada día se metían en la cámara del secadero donde mediante unos Secadero de lúpulo de Carrizo de la Ribera (León).quemadores de gasóleo se secaba durante toda la noche. Al día siguiente el producto seco se volvía a meter en sacos y se almacenaba. Si a primera hora de la mañana salías de casa bien abrigado, en el secadero era todo lo contrario. Las cámaras permanecían cerradas durante toda la noche y dentro se alcanzaban temperaturas muy elevadas, así que cuando tocaba vaciarlo, allí dentro podías estar a más de 35 o 40 grados. Ríete tu de las saunas finlandesas!!

Recuerdo como si fuera ayer que para refrescarnos, solía haber un botijo con agua y tambien preparaban botellas de cerveza con casera. Recuerdo lo divertido que era saltar desde el buquirón hasta los sacos de lupulo cuando llegaba el remolque.

Se me agolpan los recuerdos en forma de fotografías mentales que me ponen nostálgico. Aunque por aquel entonces protestaba y me quejaba por tener que madrugar (sobre todo porque por las noches toda la cuadrilla del pueblo nos juntábamos enfrente de la iglesia y nos quedábamos hasta tarde y algunas noches apenas pasaba 3-4 horas en la cama) ahora siento que tuve una suerte inmensa por haber podido vivir aquello, una satisfacción enorme de haberlo conocido.

Las fotografías que acompañan a este texto las he sacado de las imágenes de google. Una lástima que en aquella época no acostumbrábamos a retratarnos y no pueda poner fotos protagonizadas por mi familia, que mira que son guapos todos ellos (si alguno teneis fotos similares, compartirlas por favor).

Sirvan estas palabras de homenaje sincero hacia todos esos hombres y mujeres del campo. Hacia esos pueblos que tristemente se han ido despoblando conforme se oscurecía el futuro de sus habitantes. Es esta una sociedad cada vez más urbanita, que ha dado la espalda a sus pueblos… una pena.

Para terminar, te invito a que compartas tus recuerdos e historias relacionadas con esa flor de lúpulo de aroma inconfundible.

villarnera

**  Villarnera de la Vega  **

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2 comentarios en “aroma a lúpulo

  1. Alberto dijo:

    Primo, este es de los relatos que mas me han gustado hasta ahora de tu bloc!! Has tenido que sacar el chascarrillo pero bueno, ya estoy acostumbrado jejejeje. Y aunque no te lo creas si recuerdo “la primera fase”, de coger las flores que se caian, de cortar las trepas con la hoz, de alcanzárselas a Toño o al del zumosol y de mover las lonas q se ponian los ultimos años para q cayesen en ellas las flore (me caido unas pocas veces en esas lonas jejeje). Lo que nunca me dejasteis es mover el tractor cabrones jejejeje. Y es cierto que siempre llegaba de los quiñones, de la noria o de alguna de aquellas tierras, con los ojos que parecia un X-MEN.
    Me a gustado tu relato primo, me trae buenos recuerdos!!

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    • Como te iban a dejar mover el tractor, con esa mirada de X-Men que llevabas!! Ahora que no nos oye nadie, deberías reconocer que por entonces fumabas algo, o que? jajaja. Recordar los buenos momentos hace falta de vez en cuando. Acordarse del tío Antonio siempre en la cinta de las flores o tu padre donde los sacos, del tío Paco metiendo trepas o de Toño y Sergio a trepazo límpio… o las broncas que nos caían por tirarnos encima del lupulo… Buenos momentos!! Que no nos falten en el futuro!!

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